YPF: el caso testigo

Unidos... triunfaremos.

Unidos… triunfaremos.

Dentro del esquema privatizador de los`90, la historia de la privatización de YPF merece un capítulo aparte. Es uno de los pocos casos en el mundo en el que un país haya vendido, entregado a manos privadas un resorte fundamental de su economía como lo es la administración del principal recurso energético: el petróleo y el gas. Con la consecuente pérdida de soberanía que esto implica. Y los Kirchner tuvieron mucho que ver en esto.  No sólamente fueron cómplices, es más, sin su apoyo  y colaboración, no se habrían dado las condiciones que hicieron posible llevar adelante semejantes acciones lesivas a los intereses de la Argentina, como bien relata Rodolfo Terragno en la nota que transcribo parcialmente a continuación (pueden verla completa en http://www.lanacion.com.ar/886509-nestor-kirchner-apoyo-la-privatizacion-de-ypf) :

 

Néstor Kirchner apoyó la privatización de YPF
Por Rodolfo Terragno
Fue este jueves, en el Salón Sur de la Casa Rosada. Allí había dos víctimas de amnesia “lacunar”: esa que borra la memoria de un evento determinado. Los pacientes eran el presidente Néstor Kirchner y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. Ambos han olvidado que de no haber sido por ellos dos Carlos Saúl Menem no habría podido privatizar Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF).
Kirchner dijo en el Salón Sur: “Sabemos el genocidio que pasó nuestra industria petrolera, la increíble privatización (…). Si YPF hubiera quedado en manos nuestras estaríamos recaudando (…) entre 20 y 25 y hasta 30.000 millones de dólares por año”.
A su lado, Parrilli aplaudía. Ninguno de los dos recordaba, al parecer, su participación en eso que (ahora) el Presidente llama “genocidio”. Menem quería sancionar la ley de privatización de YPF pero no podía. No tenía en el Congreso los votos necesarios: aparte de la abierta negativa de la UCR, enfrentaba resistencias dentro del propio PJ.
Kirchner ofreció la solución. El había asumido, el 21 de agosto, la presidencia de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (Ofephi), que agrupaba a Chubut, Formosa, Jujuy, La Pampa, Mendoza, Neuquén, Salta y Santa Cruz. Si la privatización era reclamada de modo unánime por la Ofephi -argumentó Kirchner- se vencerían muchas resistencias.
Pero la solución tenía un precio: la Nación debía pagar (acuerdos extrajudiciales mediante) sumas multimillonarias que las provincias de la Ofephi reclamaban por regalías supuestamente “mal liquidadas”.
Ya el 30 de agosto de 1991, Menem, junto con sus ministros Domingo Cavallo y José Luís Manzano, había suscrito una curiosa “conciliación” con Santa Cruz. Por ella, la Nación “reconocía” una deuda de 480 millones de dólares con la provincia. Pero el “reconocimiento” quedaba impúdicamente sujeto a la sanción de la ley de privatización de YPF.
Si no se aprobaba esa ley, el reconocimiento -decía con todas las letras una cláusula del acuerdo- “quedará sin valor y efecto alguno, y no podrá ser invocado como antecedente de ninguna especie”.
El martes 22 de septiembre de 1992, los gobernadores de la Ofephi se reunieron con Manzano, en el Ministerio del Interior, y resolvieron montar un lobby. Acto seguido, Kirchner ofreció una conferencia de prensa en la misma Casa Rosada. Desde allí pidió apoyo para la privatización de YPF e instó a que los disidentes, al menos, dieran quórum.
Al día siguiente, el diario Clarín publicó, con foto de Kirchner, la noticia: “Provincias petroleras hacen lobby por la aprobación”. Ese lobby no se limitaría a la exhortación pública. A los diputados les esperaban 48 horas de presiones y tentaciones. La tarea fue efectiva.
Esa noche, Diputados aprobó el proyecto de ley. Parrilli (entonces diputado nacional por Neuquén) fue el miembro informante.
Durante el debate, sostuvo: “No pedimos perdón por lo que estamos haciendo (…) Esta ley servirá para darle oxígeno a nuestro gobierno y será un apoyo explícito a nuestro compañero Presidente [Menem]”.
Un año después, en un libro titulado Cuatro años en el Congreso de la Nación, 1989-1993 , Parrilli se jactó de haber impulsado la privatización: “Hoy YPF es la gran empresa petrolera privada nacional, que domina más de la mitad del mercado de los combustibles”.

 

Vamos a ver ahora, algunos materiales que documentan lo relatado por Terragno:

El título lo dice todo... Néstor en primer plano.

El título lo dice todo… Néstor en primer plano.

El proceso de privatización fue completado en varias etapas. La primera consistió en transformar a YPF en Sociedad Anónima, mediante el Decreto N° 2.778 del Poder Ejecutivo Nacional de fecha 31 de diciembre de 1990, reglamentario de la Ley N° 23.696. El proceso de venta siguió en octubre de 1992 cuando, por la Ley 24.145, se privatizó el resto del capital social disponible de la, ahora, YPF S.A.; y se transfirió a las provincias el dominio público de los yacimientos de los hidrocarburos. (recomiendo leer http://www.taringa.net/posts/noticias/3584142/YPF-Su-privatizacion-y-consecuencias.html). Aquí, un documento que atestigua la participación de Cristina Kirchner en ese proceso:

Cristina, entre otros firmantes de la legislatura de la pcia. de Sta. Cruz, declaran sobre la “urgencia” y la necesidad de tratamiento de la transferencia del dominio público de los yacimientos a las provincias, 2da etapa del proceso privatizador.

Diario La Opinión Austral, del 26 de septiembre de 1992. Allí el entonces gobernador justifica la privatización de YPF, argumentando acerca de los supuestos beneficios que va a traer para su provincia, y diciendo que no se trata de una "entrega de soberanía".

Diario La Opinión Austral, del 26 de septiembre de 1992. Allí el entonces gobernador justifica la privatización de YPF, argumentando acerca de los supuestos beneficios que va a traer para su provincia, y diciendo que no se trata de una “entrega de soberanía”.

En el siguiente video, Néstor Kirchner, con la misma argumentación, festeja la privatización realizada:

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La frase que deja expuesta la contradicción más grande del modelo Nac & Pop.

Frente a todo esto, las diversas acciones supuestamente reivindicatorias que los Kirchner han tomado para “recuperar” YPF, parecen una tomadura de pelo. En primer lugar, la creación de ENARSA, cuya función se ha limitado a efectuar las licitaciones y compras al exterior de combustibles, esto en el marco de la creciente necesidad de importar combustibles y energía, que aumentó drásticamente durante la “década ganada”. Y en 2do lugar, la “reestatización” de YPF; digo reestatización entrecomillado porque adolece de varias situaciones que no terminan de cerrar:

1) Primero y principal, porqué tanta alaraca con la estatización, si  fueron ellos mismos los que la privatizaron?? pregunta que nunca ha obtenido una respuesta satisfactoria por parte del gobierno, ni ha hecho un mea culpa al respecto.

2) Es verdad que al hacerse con el 51 porciento de las acciones, el Estado como accionista mayoritario tiene el poder de decisión sobre la empresa y su administración. Pero no deja de ser una empresa que cotiza en la bolsa de Nueva York, una Sociedad Anónima, que por definición persigue intereses privados. Para hablar de una reestatización con todas las letras, en función de los intereses del pueblo Argentino, debería haberse constituido como una SE, Sociedad del Estado, como era la original YPF fundada por Mosconi. Lo correcto, más que hablar de empresa estatal, sería hablar de una empresa mixta. Que quede claro que la primera etapa del proceso privatizador que transformó a YPF en Sociedad Anónima, sigue plenamente vigente.

3) El principal motivo aducido para su expropiación fue la disminución de las reservas de petróleo durante la gestión de Repsol en YPF. Lorenzino, ministro de economía al momento de la “estatización”, sostuvo que «durante su gestión al frente de YPF, Repsol dedicó a la exploración sólo el 0,2% de sus ingresos totales», a pesar de que YPF representaba el 15% de sus operaciones. Cristina fundamentó que «de proseguir con esta política de vaciamiento, de no producción, de no exploración, prácticamente nos tornaríamos en un país inviable, por políticas empresariales y no por recursos, ya que somos el tercer país en el mundo —según la agencia de petróleo de los EEUU— luego de China y Estados Unidos en [materia de recursos de] gas» y también que «es la primera vez en 17 años que Argentina tiene que importar gas y petróleo». Adujo, además que Repsol mantenía una insuficiente inversión y una escasa producción, lo que hizo que en el 2011 —por primera vez desde que se privatizó la empresa en los años 90— Argentina tuviera que importar más gas y petróleo que el que produjo. Sin embargo, nótese que es la misma Cristina la que, pocos meses antes, en diciembre de 2010, elogiaba la gestión de YPF. En el siguiente video se puede observar cómo alaba a Eskenazi (empresario argentino que desde 2007 tenía una porción minoritaria de las acciones de YPF), pero lo que más nos interesa es que la Presidenta señalaba en ese momento, por ejemplo, que las reservas se extienden de 6 a 16 años”, “por primera vez no perdemos reservas”, “aumentó por primera vez la producción de barriles” (minuto 4:15 aprox). Elogiando la situación por la que pasaba la empresa, y dando a entender que la gestión de YPF de Repsol-Eskenazi iba en buen camino. Lo cual no deja resultar llamativo teniendo en cuenta que un año y medio después decidiese expropiarla… Evidentemente, nos estaba mintiendo una vez más:

Los defensores del modelo intentan esgrimir todo tipo de justificaciones incongruentes. Dicen que los Kirchner sólo tuvieron que ver con la privatización (en 1992), pero no con la “extranjerización” (se refieren a que recién en 1999 el grupo español Repsol se hizo con la casi totalidad de las acciones). El problema con estas pseudo argumentaciones es que, de vuelta, los tornan muy contradictorios. A ver, los `90 y todo lo relacionado con esa etapa significó “una pérdida de soberanía“, “se vendió el país“, etc., ok, estamos de acuerdo. Pero cuando se les recuerda que los Kirchner tuvieron que ver con alguna de las acciones llevadas a cabo en ese contexto, minimizan la situación, buscan eludir la responsabilidad con el fin de salir limpios, como si nunca hubieran estado ahí. Cual si fuera posible nadar en la inmundicia y salir prístino como cristal recién lavado. Insultan nuestra inteligencia. Para que Repsol pudiera comprar la acciones, la empresa tenía que ser privada. La privatización, la realizaron ellos. Así de simple. El mismo Néstor habla en su discurso de asunción, como ya vimos, del “genocidio que pasó nuestra industria petrolera, la increíble privatización…”. Él mismo refiere como lesivo a los intereses nacionales al proceso desde la privatización misma, no sólo desde que Repsol compró las acciones.

Por último, quiero hacer el ejercicio de ponerme en el lugar del lector Nac & Pop, quien, aún luego de observar la documentación presentada (de la cual por supuesto desconfía: seguramente debe ser trucada, está manipulada, sacada de contexto, o está editada… miren, sinceramente, he tratado de poner la info lo más completa posible, pero los invito a seguir investigando para poder refutarla, con fundamentos por supuesto), piensa para sus adentros “¿y todo esto qué importa? lo que importa son los hechos concretos, y ahora nuestra Presidenta recuperó YPF para todos los argentinos, y eso es lo que cuenta“. Como respuesta a eso, quiero señalar 3 cosas:

1) lo primero que señalo (como no podría ser de otra manera dada la naturaleza y el objetivo de este blog) es el grado de contradicción que implica. Flagrante contradicción, que como mínimo merece una explicación, una justificación o bien el reconocimiento (y las disculpas al pueblo argentino) de que en el pasado se actuó en forma contraria a los intereses de la Nación. Y como la contradicción es grande, la justificación también debe serlo: una solicitada en los medios gráficos, una conferencia de prensa y/o una cadena nacional deberían ser las instancias por las cuales debería pasar nuestra Presidenta para zanjar esta deuda moral que tiene con la ciudadanía. Como mínimo. Recién ahí, como ciudadano, si se tratase de un discurso convincente, uno podría comenzar a ver la situación con otros ojos, y evaluar los resultados a partir de la estatización sin desconfianza en el desarrollo del proceso.

2) En segundo lugar, como forma de graficar más claramente la situación, figúrense este serie de sucesos:  Fulano colabora activamente con Mengano para llevar a cabo una serie de acciones que pueden afectar seriamente a  Zutano. De hecho, así sucede y Zutano se ve gravemente perjudicado. Pasa el tiempo, y un día ante Zutano aparece Fulano nuevamente, diciéndole que aquellas acciones de Mengano (“olvida” convenientemente decir que Mengano había actuado con su complicidad) lo perjudicaron mucho, y que por eso las va a modificar retrotrayéndolas parcialmente a su situación inicial. Zutano se queda azorado: dicho en criollo, lo cagaron, lo dejaron en la lona, y ahora esos mismos que lo cagaron vienen a decirle que lo van a ayudar a recuperarse?? no es demasiado? cómo creerles? si ni siquiera reconocen su participación en el despojo? realmente, tiene sobrados motivos para desconfiar. Y eso, la desconfianza justificada, es lo que cimenta las ganas de escribir del autor de estas líneas, y de este espacio de reflexión. Cámbiese a Fulano por Néstor y Cristina Kirchner (sin olvidar a sus colaboradores en la instancia privatizadora), a Mengano por Carlos Menem, y a Zutano por “el pueblo argentino”, y se obtendrá un cuadro de situación que merecería ser analizado y debatido por todos los argentinos.

3) En tercer lugar y para finalizar este ejercicio de respuesta al potencial cuestionamiento por parte de un hipotético defensor del modelo, voy a remitirme a la cuestión gestión estatal vs. gestión privada. Es la opinión del autor de estas líneas (por si hacía falta aclararlo…) que, en los casos en que a) una empresa sea por naturaleza monopólica (es decir, no pueda haber competencia porque su propia naturaleza no lo permite, ej: el subterráneo, la generación y/o distribución de energía) o b) se trate de un empredimiento cuya importancia sea fundamental para el desarrollo económico y/o el sector privado no tenga interés en hacerse cargo del servicio por no ser redituable (como sucedió con YPF al comienzo de la explotación petrolífera); sea el Estado (entendiendo al Estado como la entidad administrativa que representa los intereses del conjunto de la población) quien administre esas empresas/recursos. Esto para que quede claro desde qué lugar se está hablando. Entonces, volviendo al cuestionamiento inicial, si la cuestión se va a limitar a apoyar la estatización por la estatización en sí, por más que consideremos que esa es la forma correcta de administración del recurso, hay una situación que no nos puede pasar inadvertida. Cito a Eduardo Galeano, de su libro “Las venas abiertas de América Latina”: “…cuando el Estado se hace dueño de la principal riqueza de un país, corresponde preguntarse quién es el dueño del Estado. La nacionalización de los recursos básicos no implica, de por sí, la redistribución del ingreso en beneficio de la mayoría, ni pone necesariamente en peligro el poder ni los privilegios de la minoría dominante”. Y siendo que los que administran el Estado actualmente son los mismos que llevaron adelante la privatización, mientras nos la vendían como si fuera lo mejor para el país, con su secuela de vaciamiento, desocupación, abandono, etc., resulta difícil pensar en que se trate de buenos administradores del recurso. Menos aún, si a quien ponen a manejar los destinos de la empresa es al mismo tipo que ya lo hacía en 1999 (cuando la empresa acababa de ser comprada por la española Repsol; cabe aclarar que él venía trabajando en la YPF privatizada desde 1995) y orgulloso de los resultados de la privatización hasta el momento, hasta se animaba a aparecer en una publicidad como se puede apreciar en el siguiente video:

Como siempre, las justificaciones aparecen a la orden del día. Es cierto que unos 4 meses después de aquel spot, Gallucio renunció, por “diferencias con el nuevo modelo de gestión de la compañía”. Más detalle que esa ambiguedad no tenemos. Cristina en su presentación como CEO de la YPF “re-estatizada” lo defendió argumentando que se trataba de “un símbolo, que es recuperar a los que se nos fueron, cuando pasó lo que pasó en la Argentina con nuestra empresa nacional. Porque él trabajó mientras YPF fue Argentina, mientras estaba nacionalizada, aún dentro de la participación del capital privado”. Ehh no entiendo. No era que la privatización fue parte del genocidio a la industria petrolera, como dijo Néstor? Cómo es, cuando nos conviene la privatización fue mala, y cuando nos conviene le buscamos la vuelta para que sea buena?? Ahora parece que no, la privatización no es mala, la mala solamente es la privatización en manos de empresas extranjeras… Pónganse de acuerdo, por favor, manga de sátrapas… Como dijimos antes, basta de manejos espurios conceptuales: para que la pudiera comprar una empresa extranjera, primero tenía que ser privada. Privatizarla, la privatizaron, entre otros, los Kirchner. Así de simple. Y una cosa más. No había otro tipo para poner en ese cargo?? alguien que, justamente, tuviera antecedentes relacionados con la administración pública de un recurso estratégico para la Nación como es la energía? Porque los antecedentes de Galluccio son todos de la gestión privada, que persigue intereses muy distintos… Pero bueno, como dicen, no hay peor ciego que el que no quiere ver…

Resumiendo y para terminar, queridos lectores, con toda esta información que pongo a su disposición (nuevamente, los invito a chequearla y, si estoy equivocado en algún dato, háganmelo saber) creo estar haciendo un aporte para la “apertura de cabezas” de los que todavía consideran al actual como un gobierno “nacional y popular”, aquellos que creen que sus verdugos pueden ser, a su vez, sus salvadores… Está en ustedes difundirlo, por el bien de todos.

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